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Cómo ser candidato a un crédito empresarial

Cómo ser candidato a un crédito empresarial

Fecha: 28-03-2018

En México, muchos empresarios consideran el crédito institucional como un recurso de emergencia, y no como una oportunidad de crecimiento constante. Más de la mitad de las empresas prefieren manejar líneas de crédito directamente con sus proveedores, pues consideran que es mucho más seguro y económico. 

Sin embargo, esta percepción cambia cuando consideramos la calidad de los productos financieros a los que una empresa con buen historial puede acceder, y las repercusiones económicas a pequeña y gran escala que el crédito no regulado acarrea. Cientos de negocios pudieron haber evitado serios problemas e incluso la quiebra si una institución con suficiente solvencia hubiera respaldado sus inversiones.

En la otra cara de la moneda, sabemos que casi cualquier persona o empresa puede conseguir un crédito, pero muchos productos financieros -principalmente aquellos destinados a proyectos de alto riesgo- son especialmente costosos y hasta engañosos. Por ello, si quieres conseguir un crédito de calidad, económico y flexible, considera los siguientes puntos: 

1.- Antigüedad

Los años que lleves en operación son un criterio importante para las empresas que otorgan créditos. Cientos de negocios, sobre todo los pequeños, arrancan sin constituirse ni darse de alta de manera adecuada, y sólo hasta que aparece la necesidad de un crédito, realizan la tramitología pertinente. El problema es que todo lo que construyeron antes de eso pierde su valor porque no tienen manera de sustentarlo como parte de la actividad de una empresa debidamente constituida, y las instituciones financieras lo toman como un indicador de riesgo. 

Operar al margen de las regulaciones legales por querer ahorrarnos impuestos es una pésima idea. Si le das identidad legal a tu empresa desde el principio, te será mucho más sencillo adquirir créditos de buena calidad en cuestión de dos o tres años. 

2.- Comprobación de ingresos 

Lo primero que va a pedirte una institución financiera cuando solicites un crédito, es la comprobación de los ingresos que genera tu empresa. Si llegas con una carpeta llena de estados de cuenta y recibos desordenados e inconexos, puedes estar seguro de que, como mínimo, perderás tu tiempo ese día.  Mantén orden en tus finanzas desde el inicio. Procura sintetizar todas tus operaciones con un solo banco y jamás revuelvas tus finanzas personales con las del negocio.

Aunque tu empresa esté generando dinero, mantener o no ordenadas tus finanzas puede hacer la diferencia entre obtener un crédito mediocre y uno de excelente calidad. 

3.- Historial crediticio

Muchas personas escuchan el término “buen historial crediticio” y lo equiparan con no deberle nada al banco. Sin embargo, el historial crediticio no puede construirse si no accedemos al crédito. Tanto en el plano individual como en el empresarial, acceder a préstamos y liquidarlos en tiempo y forma le va demostrando a las instituciones que somos particulares o negocios de confianza, y pueden darnos acceso a créditos cada vez más amplios y económicos. 

Así que no tomes el crédito como el último recurso cuando tienes problemas o una emergencia, sino como un aliado para tu crecimiento constante. Puedes construir un buen historial desde el inicio con una línea de crédito revolvente o un arrendamiento financiero, por ejemplo. 

4.- Garantías y avales

Todas las instituciones te solicitan algún tipo de garantía para poder autorizar un crédito. Por regla general, éste puede ser una propiedad o incluso maquinaria, y casi siempre supera el valor del crédito. También pueden solicitarte un aval, que es un tercero que se compromete con los pagos en caso de que tú ya no puedas hacerlos. 

Ambos conceptos suelen asustar a las personas y generar desconfianza. Sin embargo, si operas adecuadamente y tienes un buen historial crediticio, tienes muchas opciones para reestructurar tus créditos antes de que tus propiedades o tu aval resulten afectados. 

5.- Riesgo

El riesgo de la inversión también es uno de los factores que influyen en el monto y tasa de interés de tu crédito. El crédito simple o el crédito refaccionario son más económicos cuando los vas a usar para continuar o expandir tu operación, principalmente si ésta ha sido saludable en los últimos años. 

Por eso, a veces es preferible utilizar el crédito para inversiones seguras, y el activo circulante que no nos genera intereses, para apuestas más riesgosas. 


Como puedes ver, el crédito es la mejor alternativa para las empresas que se han preocupado por seguir las reglas del juego, y además permite que el flujo económico no se estanque, cosa que nos beneficia a todos. 

En Limitum, ponemos al alcance de tu mano las mejores alternativas para que obtengas un crédito empresarial de calidad, y lo hacemos de manera transparente y gratuita

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